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FLORA y FAUNA

Los Guayabos tiene importancia como refugio de fauna, dada la acelerada degradación de las zonas circundantes.

Actualmente se cuenta con Mamifereos (Coyote, zorra, zorrillo, conejo, tlacuache, roedores), aves, reptiles, anfibios e insectos.

Tan sólo de aves se han contabilizado 107 especies distintas, dos de las cuales se consideran raras, siete amenazadas y una bajo protección especial.

La zona tiene elevado potencial para actividades de interpretación y de educación ambiental.

 

Anexo a Los Guayabos y extendiéndose por una superficie de 260 hectáreas se encuentra El Nixticuil, bosque llamado así por un promontorio natural de poca elevación ubicado en uno de sus lados.

Compuesto fundamentalmente por bosque de encino-pino, es un importante pulmón de la zona metropolitana de Zapopan, sirviendo para la generación de oxígeno, fijación de bióxido de carbono, regulación climática y como hábitat de una variedad impresionante de animales.

Entre la flora destacan, además de los encinos y pinos mencionados con anterioridad, una cantidad impresionante de hierbas y arbustos, muchos de ellos con propiedades ornamentales o medicinales, como el varaduz y copal, además de malvaste, estafiate, cola de zorra y nardo silvestre.

Otros árboles de importancia son el sauce, amate, tepame y huizache. La Styrax jaliscana, un arbusto de vistosas flores blancas, es exclusivo de esta zona y las sierras de San Sebastián y Tesistán.

El Nixticuil es el remanente de un extenso bosque de más de 27,000 hectáreas que se extendía por el valle de Tesistán para comunicarse con el Río Blanco en su parte norte y con el Bosque La Primavera en su parte sur. Hoy en día existe como un elemento aislado, rodeado en casi su mayor parte por espacios urbanizados y con un limitado puente de comunicación con el Río Blanco. Los efectos de la cercanía humana han generado incendios, cortes clandestinos de leña, acoso a la fauna silvestre, basura y vandalismo en diversa medida.

La calidad del suelo en el área ha decrecido enormemente, a pesar de que en su origen llegó a considerarse uno de los más productivos de todo el país.

Alrededor de la comunidad se localizan las colonias de Río Blanco, Ángel Leaño, Colonos de Tesitán, Arcos de Zapopan, El Tigre II y Nuevo México. El índice de ocupación se ha incrementado rápidamente, además de que el proceso de colonización se ha dado con poca o nula planeación, lo que ha cambiado en forma profunda la fisonomía y características naturales del área.

El proceso ha afectado en forma intensa tanto al mismo Río Blanco como al área de El Diente (parte de la Sierra de San Esteban), así como a los bosques de la zona, el último de los cuales por su tamaño e importancia es el Nixticuil.

A pesar de los problemas que enfrenta, el Nixticuil sigue revistiendo una gran importancia. Tan sólo como captador de agua se calcula que debe infiltrar al subsuelo entre 800,000 y un millón 140 mil metros cúbicos de agua al año.

La importancia de un espacio de esta naturaleza debe resaltarse, puesto que junto con el Bosque El Centinela y la Sierra de San Esteban (que incluye la zona de escalada de El Diente) forman un triángulo de espacios verdes (ver Plano), un cinturón que puede integrarse a la propuesta de conservación planteada por la Secretaría de Desarrollo Rural (SEDER) y el ITESO como alternativa a los desequilibrios climáticos de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Así mismo la importancia del Nixticuil para actividades recreativas, deportivas y educativas es muy elevada, sólo se requiere estructurar actividades en este sentido dentro de un programa de manejo integrado, que permitan convertir a este bosque en polo de conservación y desarrollo, en un elemento detonante del proceso de rehabilitación de la cuenca del Río Blanco, espacio que hace 20 años era considerado extremadamente atractivo por su belleza y la calidad de sus aguas.